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 MONDRÓN  y  VILO 


      Las Aldeas de Mondrón y Vilo, situadas en el municipio de Periana de Málaga, se encuentran rodeadas de olivares centenarios, melocotones y naranjos.

     En sus tierras podemos encontrarnos varias fuentes, además de pequeños manantiales, que hace que sus casas encaladas en blanco posean  pequeños huertos, dando a este paraje ese encanto característico de los pequeños pueblos andaluces.

     Cuenta estas aldeas con un clima y un paisaje que la convierten en un lugar idílico para vivir o para visitarla, todo acompañado  de la hospitabilidad de sus habitantes.


LOS ORÍGENES HISTÓRICOS DE MONDRÓN 




    
Los habitantes de cualquiera población, sea ésta grande o pequeña, como es nuestro caso, han indagado en el pasado, más o menos remoto, con la intención de esclarecer los orígenes de la misma, de igual manera que toda persona con un mínimo de inquietudes es comprensible desee conocer su árbol genealógico, la idiosincrasia de sus antepasados, lo que podríamos llamar sus ancestros.

        Bien es verdad que la tarea de esclarecer los orígenes de una aldea, pueblo o ciudad resulta a veces un poco ardua o difícil. La mayor dificultad suele proceder, la más de las veces, de la carencia o escasez de documentos escritos fiables que nos permitan llegar a una conclusión cierta sobre el objetivo que perseguimos. De ahí la disparidad de opiniones que a veces surgen – muchas de ellas contradictorias--sobre un mismo tema. Cuando esta base documental falta, bien porque nunca existió, despareció con el transcurrir de los años o no se ha encontrado, entonces entra en juego la imaginación, la especulación o las meras hipótesis. Y de este modo entramos en el campo de la leyenda, que poco o nada tiene que ver con la verdadera historia. Es así como llegamos a conclusiones tan pintorescas como la de afirmar, incluso en textos escritos, que los orígenes del topónimo Mondrón están en una dehesa de caballos perteneciente al rey Carlos III (este rey perteneció a la dinastía de los Borbones y Mondrón existía ya embrionariamente como cortijo antes de los Austrias). Abundarían en este dehesa los acebuches, cuyos troncos serían ramoneados o “mondados” por los caballos, y en su evolución morfológica, con el paso de los años, acabaría convirtiéndose en MONDÓN = MONDRÓN…Esta teoría tiene la misma base histórica que la que afirma que el nombre de Periana procede de la leyenda—dudo incluso que adquiera la categoría de leyenda—NI PEREIRO NI SANTANA. Así reza nada menos que en el escudo de la localidad. .. O esta otra que afirma que los ricos y exquisito melocotones de nuestras tierras tienen su origen en un ”hueso” de este árbol, que un tal Arrojo(?) se trajo de América metido en el bolsillo… La verdad es que, puestos a elucubrar, no sabemos a que peregrinas conclusiones puede llegar la mente humana…Y es que como dijo alguien, “la imaginación es grande, ya con ella podemos hacer lo que queramos…”.

        Fue un estudioso e inolvidable perianense, riguroso investigador, enamorado como nadie de su tierra, Paco Santos, quien encontró en el Archivo Histórico Municipal de Vélez-Málaga, el documento que prueba, sin ningún género de dudas, los verdaderos orígenes de Mondrón. En este documento se lee que el uno de junio de 1560—inicios del reinado de Felipe II—el alcalde mayor de Vélez, licenciado Pedro Alonso Moyano, acompañado de varios colaboradores, realizó una visita de inspección a los abrevaderos de Periana con el fin de practicar ciertas mediciones encaminadas a evitar que los agricultores ocuparan las tierras de la realenga. Un eterno problema de nuestras tradicionales vías pecuarias…En el mismo se alude a una fuente—no precisamente la actual fuente de Mondrón—que los conocedores del terreno, como el que esto escribe, la identificamos inequívocamente con la llamada fuente del cortijo de La Cueva, situada al borde del trazado de la realenga. Esta era la fuente en cuestión. Basta leer detenidamente el documento citado—a pesar de estar muy deteriorado—para llegar a la conclusión de que se trata del mismo acuífero, situado en la parte baja del actual cortijo del mismo nombre, construcción en aquellos tiempos inexistente. Con el mencionado documento en la mano, se aprecia sin dificultad, que la topografía del terreno descrito en el mismo coincide punto por punto con la realidad antes apuntada: sierra de Vilo, falda de la sierra de Enmedio, una cueva, camino de Guaro a Sábar, etc. Además, este era el trazado por donde discurría la antigua realenga, como bien puede observarse aún en algunas de sus partes no desaparecidas del todo. Los actuales moradores de la comarca siguen denominando aún a esta vieja vía, LA REALENGA. Algunos trayectos de la misma han sido amojonados o señalizados recientemente por la autoridad autonómica competente.

        
                                 Tajo de La Cueva (falda de la Sierra de Emmedio citada en el documento)                Sierra de Enmedio, con el Pico de Vilo



                              
                                     Cueva                                                                                                                                 Fuente (pilas expoliadas)
                                    (punto de referencia utilizado para el trazado del descansadero)                                                                                                     


                 
                                Lentisco                                                                                                                     Segundo Pascual Toledo (autor artículo)
                           (arbusto abundante en la zona, mencionado en el documento)


       Pues bien: en el mismo documento se alude a un cortijo, propiedad de un tal Pedro Muñoz, vecino de Vélez, que antes había pertenecido—se dice textualmente -- al “beneficiado Blas Mondron, difunto“. Las tierras donde practicaban las mediciones formarían parte del cortijo de Blas Mondrón. Luego, con toda evidencia, MONDRÓN tomó el nombre de este su antiguo propietario. Desconozco el origen del apellido Mondrón, pero no sería descabellado apreciar en el mismo cierta semejanza con algunos nombres tomados del euskera. En Estados Unidos existe también Mondrón como apellido.

       En resumen: La actual barriada de Mondrón tomó su nombre del beneficiado BLAS MONDRÓN, y está probado que ya existía antes de 1560. Este propietario sería un presbítero o clérigo de grado inferior que gozara, como era bastante habitual en aquellos tiempos todavía aún no muy alejados del medievo, de algún beneficio o prebenda eclesiástica. Probablemente comenzara su existencia—como un mero cortijo— cuando los Reyes Católicos conquistaron la plaza de Vélez-Málaga (1487 ) a los reyes nazaríes de Granada. Hasta la toma de esta última ciudad no existía propiamente un ejército, sino que las campañas bélicas se hacían con señores que disponían de mesnadas propias y con ellas servían a los reyes en las guerras de reconquista que emprendían. Estos guerreros obtenían como recompensa parte de las casas y heredades de las poblaciones que reconquistaban: fueron los famosos repartimientos, que propiciaron la repoblación de grandes extensiones de terreno, dando de este modo origen a no pocas poblaciones. Mondrón y las tierras aledañas es posible formaran parte de uno de esos lotes o repartimientos que correspondería, o tal vez adquiriera posteriormente, el mencionado Blas Mondrón. Podemos pensar—no creo descabellada la hipótesis-- que estaría incluido de los famosos repartimientos de Vélez-Málaga, sobre cuyo tema existe abundante y autorizada bibliografía, donde el lector interesado en ampliar conocimientos puede documentarse y profundizar en el mismo.

       Creo que con este sintético trabajo he contribuido a esclarecer, dentro de lo posible, los orígenes históricos de nuestra localidad, deshaciendo muchos tópicos e inexactitudes que estaban adquiriendo indebidamente el calificativo de verídicos, sin ser en realidad más que meras elucubraciones sin fundamento ni base documental alguna.


Segundo PASCUAL TOLEDO

02/07/2011



 HERMANDAD DE SAN FERNANDO DE MONDRÓN Y VILO 



     La Hermandad de San Fernando, nació como tal en el año 1976. Esto se debió a que en ese año, las fiestas de Mondrón estuvieron a punto de desaparecer por la ausencia de Mayordomos que pudieran llevarla a cabo. Por ese motivo, un pequeño grupo de personas, se unieran por el mes de marzo de ese año para que no se perdiera esta tradición de tantos años en nuestra Aldea.

     Hasta ese momentos, las fiestas se habían llevado a cabo en un principio en el llano existente en el final de la calle de Arriba (Llano Perico), posteriormente paso a celebrarse en los dos bares de Mondrón, el situado en la calle de Arriba (Bar del Cebolla) y el de la calle de Abajo (Bar de Pepe Díaz). La última celebración antes de formarse la Hermandad, fue en la plaza de La Molina (Era de La Molina) en el año 1975.

     Con el nacimiento de la Hermandad en el año 1976, la celebración de las fiestas paso a realizarse en la Plaza situada junto a la Iglesia de San Fernando, en donde se ha mantenido hasta nuestros días.

     Se suele decir, que las fiestas de San Fernando son de Mondrón, pero esto realmente no es cierto, estas fiestas hay que consideradlas como las fiestas de Mondrón y Vilo, nuestra aldea vecina y que se encuentra interrelacionada en muchos aspectos con Mondrón. Hay que destacar que en el recorrido de la procesión del Santo el 30 de mayo, esta discurre en algunos momentos por terrenos de la aldea de Vilo y que iconos del reconocimiento de Mondrón en toda la provincia de Málaga como es la Cooperativa Olivarera de San José Artesano de Mondrón y su excelente aceite se encuentra situado en terrenos de Vilo, de donde procede una gran parte de su producción.

     Otras aldeas vecinas a Mondrón como son los casas de Sabar, Pulgarín, La Viña, Los Marines y Los Baños de Vilo además de Vilo, han vivido muy de cerca estas fiestas y han participado activamente en ellas. Aunque en los últimos años, algunas de ellas como son los casos de Sabar, Los Marines y Los Baños de Vilo, al tener sus propias fiestas se han distanciado un poco de las de Mondrón.

     Los Mayordomos generalmente han sido de Mondrón y Vilo, auque  ha habido algunos de ellos procedentes de otros lugares más lejanos como de Periana, Málaga o Barcelona. Así en el año 2010, hubo 5 residentes en Mondrón (dos de ellos extranjeros), 6 residentes en Periana, 4 residentes en Vilo y 2 residentes en Llano Almendra(Comares), aunque casi todos relacionados con Mondrón de alguna manera.

     Los primeros Mayordomos de la Hermandad de San Fernando en el año 1976 fueron:

     Pedro Mateos Gómez (Pedro el Chato), Juan Camacho Montesinos (Juan el Tuerto), Antonio Moreno Rodríguez  (Antonio Gitano), Luís López Godoy (Luís Pocaleña), Juan Cuenca Ferrer (Juanito la Pepa) y Antonio Ranea López (Ranea)


SEMBLANZA DE NUESTRO PATRONO "SAN FERNANDO REY" 

 DEL  TRONO REAL A LOS   ALTARES DE LAS IGLESIAS



 

     Nuestro patrono, conocido en la historia como Fernando III el Santo (1198- 1252) vivió en la conocida como Baja Edad Media. Era hijo del rey Alfonso IX de León y de su segunda esposa, la reina  doña  Berenguela de Castilla. Este matrimonio sería declarado nulo  por el Papa después de contraído porque ambos cónyuges eran tío y sobrina, parentesco que se  considera  como un impedimento  canónico por razones de consanguinidad. No obstante  la anulación,  los hijos fueron declarados  legítimos por el  papa Inocencio III, cosa a tener muy  en cuenta  a  efectos  de  la herencia del trono.

    Nació en el monasterio cisterciense de Valparaíso, cerca del pueblo  de Peleas de Arriba, un lugar situado entre Zamora y Salamanca, en un albergue fundado para atender a peregrinos y transeúntes que recorrían la llamada entonces  Vía de la Plata, antigua calzada romana que atravesaba de sur a norte todo el oeste de España a modo del  Camino de Santiago… En  el antiguo emplazamiento, sólo existe ya un pequeño  monumento con unos azulejos grabados  que nos recuerdan  que allí nació el rey Fernando…

    En este humilde lugar vino al mundo en un descanso realizado por la corte ambulante. Hay que decir que la corte de Castilla,  en aquellos tiempos medievales, hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, era, en muchas ocasiones, itinerante por exigencias  de la guerra: por donde iban las tropas iban  también  los reyes al frente de las mismas…Esta  es la causa   por la  que  sus hijos solían  nacer   en lugares que hoy nos parecen demasiado humildes  para el nacimiento de un príncipe, persona  destinada a convertirse, por ser la corona hereditaria, en futuro rey… Lo mismo puede decirse de la muerte de algunos miembros de la familia real, que también les sobrevino, por la misma razón, en territorios  inhóspitos  alejados de los palacios.

   Hubo en nuestra historia muchos casos de nacimientos  regios  semejantes a éste,  pero lo importante en la vida de un cristiano fue siempre, no el  lugar donde se nace o muere, sino cómo se vive y muere... Y sobre todo, sabemos que se puede alcanzar el cielo  desde cualquier estado  y condición: basta para ello con practicar  las virtudes cristianas  de forma heroica amando y sirviendo a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

    A los diez años—dicen las crónicas de la época—sufrió una grave enfermedad. Los médicos de la corte se mostraron  pesimistas sobre su recuperación. Entonces, la madre lo toma en sus brazos, y a lomos de una caballería, lo llevó hasta el Monasterio de Oña, en la provincia de Burgos, donde pasó toda una noche suplicando  y llorando postrada ante la imagen de la Virgen. Y relatan  las crónicas en el castellano de  la época,  que “el  niño empieza a dormir, y  después que fue despierto, luego de comer pedía”.

   Las citas de frases históricas relativas  a San Fernando o a  otros personajes,  no deben tomarse siempre  al pie de la letra, aunque  sí puede admitirse sin reparos  la idea que expresan…

       En su persona se unieron definitivamente, por herencia,  los reinos de Castilla y León. Fue primo de San Luís  IX, rey de Francia, con el cual compartía muchas virtudes cristianas. En posteriores tiempos, las monarquías europeas eran casi todas  católicas, y una de sus aspiraciones era precisamente  haber estado regidas por un rey  canonizado, es decir, tener entre sus antepasados “un rey santo”… Este es el motivo, aparte de las virtudes cristianas  que adornaron a muchos monarcas, por el cual  varias  naciones  cuenten  con reyes y reinas que  fueron elevadas a la dignidad de los altares…

               Este monarca castellanoleonés dio un gran impulso a la obra de la Reconquista, arrebatando a los árabes  las importantes  ciudades  de Úbeda, Córdoba, Murcia, Jaén, Cádiz y Sevilla, lugar  donde murió,  como diré después. Esta última ciudad fue conquistada  en 1248 tras dos años de asedio. En  30 años ganó más territorios a los árabes que casi en el resto de siglos anteriores  consiguieron sus predecesores. Y aún tenía proyectado pasar al norte de África para continuar allí la lucha cuando le sobrevino la muerte.

                Los  dos ideales primordiales de su vida, a  los que dedicó esfuerzo y desvelos, fueron: la propagación de la fe cristiana en todos sus dominios y la liberación  de nuestro territorio  del  yugo de los  sarracenos, territorio   del que se  habían adueñado  desde el año 711 y que ocuparon   durante  cerca de ocho siglos hasta su expulsión definitiva del reino de Granada  en 1492…

               Está considerado como  uno de los más grandes personajes  del S. XIII. Estuvo casado dos veces: en primeras nupcias, siguiendo los sabios consejos de su madre, contrajo matrimonio con  la alemana Beatriz de Suabia, considerada como  la princesa más virtuosa de la época, y después, con la francesa  Juana de Ponthieu. También en esta segunda elección influyeron mucho las recomendaciones   de su inteligente madre, pues la elegida habría de reunir especiales cualidades para desempañar con dignidad su papel de futura reina en la corte castellanoleonesa.

   Fue un hombre muy prolífico, pues ambos matrimonios fueron muy fecundos: tuvo   un total de 15 hijos, 10  con  la primera esposa y 5  con  la segunda. Antes de casarse se pasó una noche rezando pidiéndole a Dios  que bendijera su  hogar con la nueva familia que iba a formar. Su  concepto del matrimonio  contrasta con el  de otros monarcas de vida licenciosa, no  sólo medievales sino también posteriores, que se vieron envueltos  en escandalosos adulterios: de ahí la existencia de tantos hijos adulterinos o extramatrimoniales como  hubo en  nuestra  historia— hoy esta discriminación ha desaparecido—, causa  de no pocas luchas  entre hermanos  por motivos sucesorios al ser la corona hereditaria.

   El hijo más  conocido de todos fue su heredero, Alfonso X el Sabio, recordado, entre otras cosas, por su apoyo y protección a la cultura, especialmente a  la creación  de obras científicas, jurídicas y literarias. Poseyó  buenas cualidades  como poeta,  y se considera autor de las  llamadas  Cantigas de Santa María, obra muy relevante en la literatura medieval española. Él mismo,  manifestó que parte de su amor  a la  cultura se lo debía al interés demostrado por su padre para que se educara como convenía al ejercicio de las altas funciones que debía realizar como futuro  rey de los reinos que habría de heredar.

   Su estado de hombre casado  nos dice también que se puede ascender a la  gloria de  los altares desde cualquier estado y condición: no es necesario vivir recluido en un convento ni vestir sotana o  hábito de monja,  ni tampoco ser célibe, para servir a  Dios y a los hermanos con amor y espíritu evangélico. El santoral  y el martirologio— catálogo de  santos y mártires—está lleno de personas que desde su condición de seglares, encarnados en el mundo, dieron testimonio vivo de su fe, en no pocos casos, de forma heroica y ejemplar.

   Nuestro patrono fue   un monarca profundamente piadoso, tolerante y muy devoto de la Virgen, cuya imagen de  marfil  llevaba siempre en el arzón  de la silla de su caballo,    conocida por este motivo con el sobrenombre de Virgen de las Batallas, que se  custodia en la catedral sevillana. Cuenta la leyenda que, mientras dormía, se le apareció en sueños la Virgen, y  con el recuerdo de esta visión, mandó hacer una talla: es la llamada Virgen de los Reyes, Patrona de la Archidiócesis de Sevilla. Pero en realidad, se hizo acompañar en diversas batallas de otras imágenes de la Virgen María.

    Su vida fue una síntesis o compendio de virtudes y dones sobrenaturales  en perfecta unidad con exquisitas  cualidades humanas que lo hacían  una persona  singular  pocas veces repetida  en la historia. En sus campañas bélicas  siempre le acompañó el triunfo y  rara vez la desventura… Unió en su persona la habilidad diplomática con sus dotes de estratega: en ambas cosas radica en buena medida el éxito de sus empresas.

     En la imagen que preside nuestro templo aparece con la bola del mundo en la mano derecha y la espada —Lobera se llamabaen la  izquierda.  Ésta   siempre le acompañó en todas sus acciones guerreras…Se custodia como reliquia en la Catedral de Sevilla, desde donde todos los años se sacaba en procesión para conmemorar la reconquista de la ciudad. Hoy  esta  marcha  se realiza  bajo  las naves del templo.

   Se cuenta que, hallándose en el lecho de la muerte, se dirigió a su hijo menor, el infante Don Manuel, y le dijo:

      “No os puedo dar heredad ninguna, pero os doy mi espada Lobera, que es cosa de gran virtud y con la que me hizo Dios a mí mucho bien.

    Todos los días rezaba un oficio semejante al rosario de ahora.  Guardaba estrictamente el ayuno, y siempre llevaba un “cilicio” o faja de cerdas o púas  de hierro   ceñido a alguna parte del cuerpo para mortificarse  imitando así  los sufrimientos de Cristo… El cilicio era muy utilizado  en aquellos y posteriores tiempos  por  ascetas, penitentes y  miembros de algunas órdenes religiosas para expiar sus pecados. También hoy existen personas que lo utilizan en la intimidad para añadir a su vida un motivo especial de  reparación y  penitencia.

     Ayunaba y oraba mucho, sobre todo antes de las batallas.  Cuenta uno de sus biógrafos  que, hallándose una noche enfermo en la ciudad de Toledo, lo sorprendieron   implorando  al Señor la ayuda para su pueblo. Y como alguno de sus acompañantes le dijera que debía descansar para reparar sus  fuerzas, le respondió con estas palabras:

       Si yo  no velo, ¿cómo podéis vosotros dormir  tranquilos?

     Era tan delicado en el trato con las personas, que cuando cabalgaba al frente de sus ejércitos por los polvorientos caminos de Castilla, ordenaba a sus soldados salirse fuera de  sus márgenes y pisar los sembrados para no levantar  polvaredas  que molestaran y cegaran a los caminantes que se acercaban…

  Sin embargo, fue muy escrupuloso en lo relativo a las imágenes: no quiso que en vida se le erigiese ninguna estatua: éstas sólo debían representar a personas sagradas, como Cristo o  la Virgen.

  Su religiosidad impregnó  los actos más cotidianos de  su vida: hasta los escritos o cartas que escribía los encabezaba declarándose “Caballero de Jesucristo, Siervo de la Virgen Santísima y Alférez del Apostal Santiago”.  

       Movido  por la firmeza de su fe, inició la construcción de   las maravillosas   catedrales góticas— el gótico era el estilo arquitectónico de la época—  de  Burgo de Osma, Palencia, Burgos, Toledo y   León. Por donde iba con sus ejércitos fundaba iglesias, monasterios, ermitas, hospitales, etc. Fundó también la prestigiosa  universidad de Salamanca.

    Cambió  el uso de la mezquita de Sevilla, ordenando  edificar sobre este lugar uno de los  templos más grandes de la cristiandad: la Catedral de Sevilla. No obstante,  ordenó a su hijo y heredero  Alfonso X el Sabio que conservara el alminar de  la  antigua mezquita, base de  esa obra admirable conocida como  la Giralda,  que sirve  actualmente   de campanario al templo cristiano  y  es  motivo al mismo tiempo de atracción turística.…

    En tiempos de costumbres rudas y licenciosas, propias de la época en la que le tocó vivir, dio ejemplo a todos  de pureza de vida, sacrificio personal, profunda religiosidad y espíritu de justicia.

    Un  historiador  moderno dice de él que fue a la vez severo y benigno, enérgico y humilde, audaz y paciente, gentil en gracias cortesanas y puro de corazón, firme en sus decisiones, versado en juegos como el ajedrez,  y buen cantor…

    Tal vez sin proponérselo practicó en su vida la regla benedictina  ora et labora, reza y trabaja, como hacían los monacales que seguían  la misma en el silencio de  los monasterios, pero con el doble mérito de vivir encarnado en el agitado mundo donde lo colocó el destino.

     Durante toda su existencia  fue un verdadero modelo de gobernante, de creyente, padre, esposo y  amigo…Los actos más cotidianos de su vida los realizaba siempre con bondad y  llaneza,  olvidando  las  prerrogativas propias de   su realeza: el orgullo y la soberbia nunca anidaron en su  corazón…

      Se rodeó de un conjunto de hombres sabios  para que le  aconsejaran en sus decisiones más importantes. Estaba considerado, incluso por sus enemigos,  como un hombre de palabra que cumplía siempre lo prometido y pactado.

      Era tan querido de  sus contemporáneos, que a su muerte, tanto hombres como mujeres,  rompieron a llorar en las calles: se les había ido,  más que un piadoso rey, un padre bueno que velaba por el bienestar  de sus hijos…  Como tal se le recordó durante muchos años, y aún hoy, los sevillanos lo veneran  con devoción y acuden frecuentemente a su tumba  con ofrendas y súplicas, esperanzados en alcanzar sus favores.

     Pero no fue, como puede parecer, un hombre pusilánime, sino enérgico, decidido  y valiente. Una anécdota prueba la  entereza  de su carácter:

     En una de sus razias o incursiones por tierras de cristianos, el combativo caudillo moro Almanzor, llegó a Santiago de Compostela, cargó sobre hombros de cautivos cristianos  las pesadas campanas de su catedral, y las trajo hasta  la Mezquita de Córdoba para que sirvieran de lámparas… Sólo con considerar  la distancia entre ambas poblaciones —la una en Galicia y la otra en Andalucía— podemos imaginarnos el sacrificio  realizado por  aquellos hombres…

 Y cuando Fernando III conquistó Córdoba, las devolvió a Santiago, en este caso, sobre hombros de moros cautivos. Era la mentalidad propia  de los rudos  tiempos medievales  que corrían    

   Él se consideraba rey de las tres culturas  que entonces coexistían en nuestra tierra: cristiana, musulmana y judía.

  El epitafio labrado sobre la bella  urna de plata que le  sirve de   tumba— al parecer redactado por su hijo Alfonso X el Sabio—  está escrito  en castellano, latín, árabe y hebrero.  Parte del texto en el castellano de la época,   exalta  así las  muchas virtudes que adornaron su alma:

      … el Recto, el Justo, el Prudente, el Magnífico, el Fuerte, el Piadoso, el Humilde, el que temió a Dios y le sirvió todos sus días…

      Nuestro santo Patrono dio pruebas durante su existencia   de  profunda fe y ejemplar entereza. Pero no  sólo fue valiente en las batallas, sino también ante la última de la vida cuando vemos que  se aproxima el fin de nuestros días: la hora de la muerte  o tránsito de ésta a la otra vida para rendir cuentas a Dios de nuestros actos.

   Sintiendo que se acercaba este  momento final –estaba gravemente  enfermo de hidropesía, enfermedad que consiste en la  acumulación anormal de líquidos en el cuerpo-– se despojó de sus emblemas reales, se tendió en un lecho de cenizas y  se amarró  una  soga  al cuello en señal de arrepentimiento de sus pecados…Tomó la cruz, la besó varias veces,  golpeándose  con el ella  pecho. Y cuando  el obispo de Sevilla le trajo  la Sagrada Comunión, se  quitó  sus ropas reales en un gesto de humildad, diciendo:

    “Desnudo salí del vientre de mi madre, desnudo he de volver al seno de la tierra.”

    Se levantó y se  arrodilló en el suelo para recibir  con  devoción a Cristo sacramentado. Habló con su hijo Alfonso haciéndole las últimas  recomendaciones  sobre la familia, los reinos y los vasallos… Mandó traer a los hijos que había tenido de las dos esposas, una  de ellas, la última, estaba allí presente muy apenada. Se despidió de ellos, dándoles sabios consejos. Pidió perdón a todos por si les había causado alguna involuntaria ofensa…

   Le dieron una vela, y antes de sostenerla, alzó los ojos al cielo pronunciando   sus últimas palabras:

   Señor: me diste reino que no tenía, y honra y poder que no merecí; dísteme vida, ésta no durable, cuanto fue tu voluntad. Señor, gracias te doy y te devuelvo el reino que me diste con aquel provecho que yo pude alcanzar y ofrézcote  mi alma.

    Y pidiendo a los clérigos presentes  que cantasen el  TE DEUM,  entregó su alma a Dios en el Alcázar de Sevilla, el jueves 30 de mayo de 1252, a los 53 años de edad  y 34 de reinado.

   Era muy conocido  un  dicho suyo  que prueba la grandeza de espíritu de  este  hombre, valiente con los poderosos y rendido con los más humildes:

   Más temo las maldiciones de una viejecita pobre de mi  reino que a todos los moros del África.”  

   El papa Alejandro VII lo  declaró   beato el 31 de mayo de 1655  y   Clemente X lo proclamó santo   el 30 de mayo 1671, reinando en España el rey Carlos II, reconociendo las muchas virtudes heroicas  que adornaron su alma. Poseía  la gracia   del  éxtasis o unión mística con Dios mediante la contemplación, el amor y las apariciones divinas… Dice de él uno de sus biógrafos  “que no conoció el vicio ni el ocio”.    Fue el segundo rey español— el primero sería  San Hermenegildo—elevado a la dignidad de  los altares.

    Existen pruebas  de  que después de su muerte,  tanto en  Sevilla  como en otras localidades, existió ya una especie de “canonización popular”  dándole el culto propio  de los santos. Antes de que se produjese la declaración oficial de santidad, como expreso anteriormente, algunos papas concedieron indulgencias y recomendaron que se le rezara, pues por la “excelencia de vida y virtudes, — dice un autor— alcanzó  y mereció el título de santo”. Son muchas las leyendas, más o menos verosímiles, que se tejieron en torno a su vida,  consideradas como   una prueba más del fervor  popular que se le profesaba.

    Para canonizar a un santo, es decir, para declarar a una persona santo, es necesario, además de un milagro probado, tener fama de santidad, o sea, haber practicado las virtudes  cristianas de forma heroicas durante su vida. Ya desde el día de su entierro, los fieles sevillanos no dejaron de visitar la capilla donde  yace  su cuerpo incorrupto   en una urna de plata considerada como la obra más  relevante de la orfebrería sevillana. Para facilitar el culto  a  sus devotos, cada 30 de mayo  está considerado como “día de puertas abiertas en esta Catedral.

     Entre los elementos tenidos en cuenta para su  beatificación y canonización,  se  admitió como una prueba más, el estado de conservación de su cadáver. Los médicos y cirujanos, delante de las autoridades eclesiásticas, certificaron que todo ello se debía a un proceso natural…

  Esta urna  fue depositada, por deseo  suyo,  en la llamada Capilla de los Reyes, tres días después de su defunción,  al pie  de la Virgen de los Reyes,  donde todos los años se expone tal  día como hoy  a la veneración de los fieles. Junto a su sepultura está también—por decisión de su hijo Alfonso X— la de su primera esposa, Beatriz de Suabia.

    Cuando se  creó la parroquia de Mondrón -Vilo,  en septiembre de 1945, el primer párroco de la misma,  el recordado don Ramiro Gil Recio,   propuso a los feligreses como patrono a San Fernando Rey y, tras exponer la  vida del santo, contando las muchas bondades  que adornaron su alma durante su peregrinar por esta  vida  terrena,  todos  aceptaron su  patronazgo con fe y entusiasmo: fue traído, como diríamos hoy, democráticamente o  por consenso de todos los feligreses…  

   Y desde  entonces es venerado en esta parroquia donde se le profesa una gran devoción y donde muchas personas acuden a él en los momentos difíciles de la vida impetrando su protección,  ayuda y consuelo, pues es en las circunstancias  adversas de nuestra existencia cuando el ser humano acude a los poderes sobrenaturales impetrando lo que los humanos no quieren o no pueden darnos…

   Su patronazgo se ha extendido desde el punto de vista  territorial a  varias localidades, como  Sevilla, San Fernando de Henares, Maspalomas (Gran Canaria), Villanueva del Rey y Minas (Sevilla), Ventas de Alcolea (Albacete), y  a  alguna ciudad iberoamericana  de Colombia y Venezuela… En la ciudad de Málaga existe  otra parroquia, creada con posterioridad a la nuestra,   que también tiene a San Fernando como patrono.

   Es  asimismo patrono del Arma de Ingenieros del Ejército de  Tierra de España, cuyo himno es cantado todos los años en su  festividad

    Es frecuente ver  a sus pies un montón de  flores y velones  ofrendados por personas que   desean  alcanzar  algún  favor  o gracia especial  o  bien manifiestan  su agradecimiento  por haberlo  obtenido.

   Mientras se construía el templo recibió culto en una casa particular en la calle Abajo, cedida gratuitamente por su dueño. Allí estuvo ubicada la parroquia mientras se construía el presente templo con el concurso y ayuda de todos los vecinos de Mondrón y Vilo, como  podemos  leer  en la  lápida recientemente  colocada en sus paredes… Eran aquellos  tiempos difíciles, llenos de escaseces y precariedades, pero la fe y el amor mueven montañas, como reza el dicho popular…

   Las primeras fiestas patronales las organizó la maestra nacional de la escuela unitaria de Mondrón, doña Carmen Muñoz Moreno, mujer de feliz recuerdo porque  fue  ella  la persona que encaminó  a esta  aldea por la senda de la modernidad, despertando entre sus moradores los anhelos de cultura y progreso social. Era una persona, además de excelente maestra,  dotada de buenas cualidades literarias. Los más viejos del lugar la recordarán, recordamos todos, con cariño y agradecimiento. Ella compuso algunas coplas —hoy en parte olvidadas—  que se cantaban   durante  las procesiones por los asistentes a las mismas.

                                                                                        

                                                                                                         Segundo Pascual Toledo

                                                                                                                     30/05/2016