EL TEMPLO DE SAN FERNANDO REY DE MONDRÓN

(Cooperadores)

y

PERSONAS QUE DEJAN HUELLA


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LOS PRIMEROS PASOS

La parroquia de San Fernando Rey, de Mondrón, se creó el 21 de septiembre de 1945- fecha de su erección canónica- por el entonces Obispo de la Diócesis de Málaga, Don Balbino Santos y Olivera, según consta en la lápida colocada en el interior de la iglesia.

Una vez firmada la preceptiva erección canónica de la parroquia, se hacía necesaria la construcción del templo. En esta tarea colaboraron todos los vecinos de las barriadas de Mondrón y Vilo, con aportaciones en metálico, trabajo, materiales diversos, etc., cada cual según sus posibilidades personales y económicas, pero todos ellos con una disposición y entusiasmo dignos del mayor elogio y reconocimiento. El mérito fue mayor si tenemos en cuenta la crisis económica y social que vivía España en los años cuarenta, años de posguerra, de infausta memoria para todos, tiempos de miseria y penuria de toda índole, con secuelas diversas en la vida y el recuerdo de mucha gente…

Construida la estructura del edificio con su techumbre, paso a paso y con los sacrificios y sudores antes apuntados, faltaban muchas cosas pendientes para que fuera posible la celebración del culto en la misma. Mientras se culminaban las obras, los primeros actos litúrgicos (misas, bodas, bautismos, comuniones…), tenían lugar en una casa de calle Abajo, propiedad del entonces vecino, José López Fernández, el niño de Becerril.


Casa de José López, lugar de los primeros actos litúrgicos

El párroco que inició las obras de la Iglesia y regentó la misma durante bastante tiempo, fue, según consta también en la antes citada lápida, don Ramiro Gil Recio.

 El primer matrimonio —y tal vez el único — celebrado en esta capilla provisional de C/ Abajo, cito el dato como mera curiosidad, fue el de Antonio Vegas Guerrero, Correcalles, con Pilar Zorrilla Delgado, Pilar del Rubio. La ceremonia tuvo lugar el 30 de diciembre de 1946, según consta en el correspondiente libro sacramental. Ambos cónyuges viven aún en venerable ancianidad.

Como la parroquia se creó canónicamente el 21 de septiembre de 1945, como se dice más arriba, queda probado que abrió provisionalmente sus puertas al culto a escasos meses de su erección canónica, hasta tanto no se construyese el templo parroquial.


                                                    

                                                          Iglesa de  Mondrón hasta los años 70

La primera necesidad planteada fue la colocación de una campana (después se adquiriría una segunda). Con el fin de reunir fondos para su adquisición, se representó una obra teatral, probablemente de los hermanos Quintero, en un escenario improvisado, construido en madera, ubicado en el lugar donde actualmente se encuentra el presbiterio de la iglesia, entonces, como se dice antes, en avanzada fase de construcción.

     La organizadora fue la maestra nacional doña Carmen Muñoz Moreno, doña Carmen, que, como dije en otra ocasión, contribuyó activamente a la organización y comienzos del culto en la nueva parroquia. Quiero exponer aquí, aunque sea haciendo un inciso —es de justicia decirlo—, que esta mujer encaminó la barriada por la senda de la cultura y la modernidad… Su trabajo fue meritorio no sólo como docente, sino también como impulsora de muchas iniciativas populares que redundaron en beneficio de la promoción de esta pequeña aldea y de sus gentes en muchos aspectos: inquietudes culturales, festejos, infraestructuras (calles, caminos…), anhelos de promoción humana, etc. 

   Gozaba de una capacidad especial para aunar voluntades, impulsar proyectos y recabar colaboraciones. Además de sus encantos personales, tanto físicos como morales, —ambos eran proverbiales— fue también mujer de buen humor y una simpatía cautivadora…



Antiguo Altar de la Iglesia de Mondrón

     En aquellos años, los llamados entonces maestros nacionales —después les cambiaron el nombre, tal vez, porque eso de “nacional” ya sonaba mal—realizaron una meritoria labor social y cultural, no sólo en las aulas, sino en el entorno de las poblaciones rurales donde ejercían su profesión. Estas escuelas fueron durante mucho tiempo los únicos faros de cultura en aquella época. Toda persona que viva en la madurez, y no haya recibido aún la visita del doctor Alzheimer, recordará las famosas “clases particulares” que impartían estos hombres y mujeres en casi todos nuestros pueblos: preparación para las más diversas oposiciones, bachillerato, etc. A los jóvenes con algunas aspiraciones en la vida sólo se les ofrecían dos opciones: clases particulares (enseñanza libre) o el ingreso en Seminario (la vocación para la vida sacerdotal era lo de menos)… La palabra “beca” no se conocía fuera de los diccionarios al uso… En las pequeñas poblaciones únicamente solían estudiar los hijos de los hacendados con cierto poder económico…Eran otros tiempos, otras mentalidades y también otras actitudes.



Iglesia en los años 80

     Los ensayos de la obra a representar se realizaban en la misma escuela. La afluencia de espectadores a estas representaciones fue muy numerosa, y con los fondos obtenidos, se adquirió la primera de las dos campanas. La representación se repitió tres veces.

     Las personas que participaron como actores encarnando a los distintos personajes —las cito para rescatarlas del olvido— fueron, entre otras, las siguientes:

     Santiago Herbón Madrazo, Santiago, e Isabel Villegas (de Torvizcón, Las Alpujarras), muy relacionada ésta, en nuestra localidad, con la familia del vecino Luís López González.

     Ambos eran actores de una compañía de teatro ambulante, que se deshizo precisamente en Mondrón.

     Santiago, santanderino, con perfecta dicción del castellano, persona afable, con buen nivel cultural y con dotes de buen actor, casó aquí y vivió varios años entre nosotros, dejando un buen recuerdo en el vecindario.

     Francisco López López, Frasquito López.

     Rafael González López, Rafael de la Julia.

     Juan Campos Reyes, Juanillo de las Esteras.

     Mercedes Martín Toledo, la hija de Mercedilla.

     Ana Cuenca Ferrer, la hija de la Anica.

     María López Sánchez, la Mariquita del Colorín.

2

DONANTES Y DONACIONES

     Una vez realizadas las obras y los acondicionamientos previos necesarios, era preciso dotar al templo parroquial de los elementos litúrgicos imprescindibles para la celebración del culto: sagrario, vasos sagrados, imágenes, ornamentos, pila bautismal, bancos, etc.

      Entre los donantes y sus donaciones, cito los nombres de algunas personas que recuerdo y otras que me han sido facilitadas por terceros, pese a haber transcurrido tantos años. Sus nombres se han ido transmitiendo a lo largo del tiempo por tradición oral. Si alguien con mejor memoria que la mía, advierte alguna omisión u error —cualquiera puede tener un lapsus—, estoy dispuesto a rectificar. Siempre lo hago cuando creo haberme equivocado o incurrido en alguna imprecisión involuntaria…

     El solar, las imágenes, ornamentos, etc., fueron donados por las siguientes personas:

• Imagen de San Fernando: por suscripción popular (organizada por la maestra doña Carmen).

• La Purísima: donación de doña Concepción Alba Pascual, Conchita Báez.

• Imagen de San José y solar de la iglesia (también el de la escuela y vivienda del entonces Patronato diocesano): donación de don José Pascual Godoy y de su esposa, doña Obdulia Toledo Arrebola.

• El sagrario: donado por doña María Chica López, la Corrienta de Vilo.

• Virgen del Carmen, misal y atril: donación de doña María del Carmen García Pascual.

• Imagen del Niño Jesús: doña Carmen Mostazo Fernández, Carmen de Chiquete.

• El Cristo que ocupa el retablo procede de la Escuela rural de Las Mayorales. Allí fue adquirida esta magnífica imagen por suscripción popular. Una vez clausurado el centro por falta de matrícula, el párroco, don Justo Marcos Merino, la trasladó a la Parroquia de San Fernando.

• Los manteles para el altar: Encarnación Camacho Montesino y Mari Carmen Ferrer Gómez.

• Las imágenes del Misterio (belén): doña Antonia Mostazo Pérez, la Inma.

• Ángeles Veleros (dos imágenes), Doña Pilar Zorrilla Delgado.

•  Estaciones  del VÍA CRUCIS: donación de la Parroquia del Corpus Christi, Pedregalejo (Málaga).

• Los bancos actuales fueron sufragados con fondos de la parroquia y colaboración de los fieles, siendo significativa la aportación realizada por la familia Báez (Dolores Báez Fernández, y sobrina de la misma, Josefa Moreno Báez).

• Las sillas para asiento de los novios, en la celebración del rito matrimonial, las donó doña Pilar Ferrer Román.

• Igualmente, se llevaron a cabo mejoras en el suelo, retablo, lámparas y la instalación eléctrica, con lo que se ha conseguido una buena iluminación del templo. Todo ello financiado con fondos procedentes de las aportaciones de los fieles, colectas e ingresos extras.

• También cooperaron con interesantes donaciones otras personas, como Francisco López Sánchez y Manuel R. López Pascual, que regalaron los ventiladores, apliques para el alumbrado, etc.

• La construcción de la actual portada, nuevos accesos, escalinata, barandas, entorno, solería, etc. Para la mejora de la accesibilidad, se deben al Excmo. Ayuntamiento de Periana en distintos períodos, siendo alcaldes don Rafael Zorrilla Moreno, don Juan Peña Toledo y don Adolfo Moreno Carrera.




Iglesia de Mondrón en la actulidad

3

MANUEL DIAZ

     Como dato curioso —lo aporto para la historia del templo—, quiero reseñar aquí que la primera Misa exequial se celebró con motivo de la muerte del vecino don Manuel Díaz Pascual, fallecido el día 12 de septiembre de 2003. Se llama Misa exequial, en sentido estricto, aquella en la que está presente el cuerpo del difunto antes del sepelio. Esta Misa, conocida también como córpore insepulto o “de cuerpo presente”, se ofició antes de recibir cristiana sepultura en el cementerio municipal de Periana. A partir de esta fecha, se inició la costumbre de celebrar en Mondrón misas córpore insepulto, en el caso de personas de la feligresía fallecidas.

     Sobre este hombre, Manuel Díaz, quiero hacer un breve comentario, no sólo por haberse iniciado con él la costumbre antes reseñada, lo cual, por otra parte, no deja de ser un dato meramente anecdótico, sino, sobre todo, por haber sido una persona relevante en la localidad, adornada con atributos y cualidades poco comunes. Sus principales virtudes fueron la afabilidad, la bondad natural, la honradez y la discreción. Era persona de buen talante, y muy solicitado por los vecinos como mediador en los conflictos o discrepancias personales que tan a menudo suelen surgir entre el vecindario de estas pequeñas poblaciones.

      Pero fue durante los muchos años que estuvo rigiendo, en calidad presidente, los destinos de la Cooperativa Olivarera de Mondrón —de la que fue cofundador— en los que puso de manifiesto su altruismo y valía personal. Trabajó sin descanso hasta culminar el proyecto de un cooperativismo que revalorizó el precio de la aceituna en beneficio de los modestos agricultores de la comarca. Sobre todo, consiguió incrementar, de forma notoria, la venta de aceite en almazara, — desiderátum de todo buen cooperativista— no sólo ofreciendo calidad, sino también con esa amabilidad y “don de gentes” que poseía para relacionarse con los clientes. Probablemente, nunca habría oído pronunciar el término “mercadotecnia”, pero lo usaba con encomiable éxito. El intuía que el secreto del éxito estaba no sólo en saber producir, sino más aún, en saber comercializar el producto obtenido, en este caso, los aceites.

     Fueron muchos compradores, llamados “domingueros”, los que acudían a Mondrón, siguiendo la conocida como “ruta del buen aceite”, para hacer sus compras y aprovisionarse de esta indispensable grasa para todo el año. Es curioso: a pesar de haber transcurrido tantos lustros, aún llegan viejos clientes preguntando por el amigo Manuel Díaz… Su valía como “relaciones públicas”, era proverbial. En ocasiones, hasta invitaba en el bar a sus mejores clientes, y ello, a cuenta de su propio peculio. Esto prueba que nunca actuaba como un mercenario…





     En tiempos del hombre que hoy recordamos, alcanzó la Cooperativa sus cotas más altas de popularidad, rentabilidad y eficiencia. Pagaba las aceitunas a los socios antes que ninguna otra lo hiciera en la comarca, y a un precio superior al de las restantes. Y esto fue así durante más de veinte años… Era un hombre laborioso, discreto y poco dado a las alharacas. Su trayectoria personal, fue impecable durante toda su vida. Tuvo primordialmente dos amores y dedicaciones: su familia y la Cooperativa…

     Es de agradecerle las muchas horas de trabajo y esfuerzo que dedicó a la misma. En tiempo de molturación, llegaba el primero y se iba el último… Nunca miraba el reloj. Creo que lo dejaba en casa adrede para no someterse a la dictadura del tiempo, en mi opinión, la peor de las dictaduras… Acaso por ello, cuando se jubiló, el Consejo Rector entrante le regaló un reloj japonés de marca Orient…

     Su probidad estuvo siempre fuera de toda duda. No trabajó impulsado sólo por el lucro personal, sino que realizaba su labor como quien cultiva una parcela propia…El interés colectivo primaba para él más que el suyo propio.

     ¿Instrumentos de trabajo? Un bolígrafo, cuando no lápiz, y una calculadora manual. ¿Oficina? Un cuchitril con espacio para no más de dos personas. ¿Fábrica? Una cacharrería, comparada con la moderna maquinaria actual… ¿Eficiencia? Sobresaliente. ¿Honradez? Sin límites y exenta de toda sospecha… ¿Confianza de los socios en él? Plena, no sólo como presidente, sino también como vecino y amigo.

     Confieso que para mí — gocé de su cercanía muchos años— lo estimé como a un hermano, un consejero y persona de la máxima confianza y solvencia. Tras su muerte, se notó el vacío… El surgimiento del cooperativismo agrario en la Alta Axarquía durante aquella época, merece un comentario aparte. Puede que algún día lo haga, pues en esto como en otras muchas cosas, el pasado puede aleccionar al presente…


4

EMILIO CAMACHO

     El artífice de muchas de las mejoras que se han realizado tanto dentro como fuera del templo, ha sido el maestro de obras, don Emilio Camacho Montesino, persona que siempre ha colaborado y colabora con su experiencia y profesionalidad en la conservación del templo y su entorno. Ha residido siempre y continúa residiendo entre nosotros. Su amor a esta pequeña localidad está más que probado. No existe obra pública en nuestro ámbito que no lleve su sello profesional.

     A él se deben muchas de las iniciativas que han redundado en beneficio de la urbanización y modernización de las infraestructuras de la barriada. Esta labor la realizó antes, durante y después de su etapa como concejal del Ayuntamiento de Periana. Por todo ello, se ha hecho acreedor a la gratitud y reconocimiento de todo el vecindario.

     Emilio Camacho es hoy toda una “institución” en el pueblo. A pesar de estar jubilado, aún continúa ofreciendo a sus convecinos, de forma desinteresada y altruista, una inapreciable labor de asesoramiento en todo lo relacionado con la construcción, campo éste en el que ha sido un gran profesional. Su alto grado de capacitación tiene más mérito si tenemos en cuenta que es un autodidacta, es decir, un hombre que se ha formado a sí mismo con los únicos instrumentos de la vocación, la observación, el interés, la habilidad personal y la práctica. El ingenio y el sentido común, ese que dicen ser “el menos común de los sentidos”, han sido siempre sus mejores armas para el éxito.

     No obstante, fue su padre, Francisco Camacho Alba, conocido en su tiempo como Paco el Tuerto—perdió un ojo de niño jugando a la billalda— o Maestro de Moya, también excelente profesional tanto en carpintería como en albañilería, quien inició a sus cinco hijos varones en ambos oficios y les transmitió la vocación, primeros saberes y habilidades de estas profesiones. Todos ellos han descollado en Periana, bien como albañiles o como carpinteros. Y cosa curiosa: los cinco han llevado con orgullo el apodo o sobrenombre de “el Tuerto”, colocado a continuación del nombre de pila, como si se tratase de una marca que acreditara la calidad del trabajo…Gozó de bastante relevancia profesional en los años que le tocó vivir. Muchas fueron las construcciones de viviendas realizadas por él y los servicios prestados como especialista en los diversos molinos harineros existentes entonces el la ribera del río Guaro.



     Como tenía a su cargo una familia numerosa, seis hijos para alimentar, y corrían tiempos de precariedades para las economías domésticas, simultaneó los trabajos anteriores, pluriempleo llaman ahora a esto, con el de carpintero. Fue durante largos años el constructor de ataúdes o cajas de madera para llevar los muertos a enterrar. No existían aún las funerarias en nuestros pueblos, y los féretros los hacía manualmente, a veces hasta de forma artística… Retengo aún la fúnebre imagen de ellos: hechos para un difunto determinado —tomaban a éste la medida con una cuerda—, estaban recubiertos por fuera con tela negra, para los adultos, y blanca para los niños, y adornados con multitud de estrellitas y cruces relucientes. A más adornos exteriores, más lujo y, por consiguiente, más precio… Parecido a como sucede ahora… Impresionaban. Sólo su visión nos hacía pensar en lo que los teólogos llaman las postrimerías del hombre: muerte, juicio… A mucha gente impactaba más el ataúd que el propio cadáver…En verdad, eran horripilantes…

     En Periana, su competidor en este menester, era Francisco Ruiz, Paquillo Ruiz. Cuando la gente del pueblo oía por las madrugadas los martillazos sobre los clavos, — parecían sustituir al doblar de las campanas— preguntaba: ¿Quién se ha muerto…?.

     Tras la divagación anterior, diré que este oficio lo transmitió igualmente a algunos de sus hijos, y ahora lo ejerce, ya adaptado a los medios modernos, uno de sus nietos, que presta los servicios como sepulturero en ésta y otras localidades cercanas.

     Tras el largo inciso anterior para hablar del progenitor de Emilio Camacho —me ha pedido él que lo haga como homenaje a su padre— vuelvo a centrarme nuevamente en su persona. Es proverbial su disponibilidad cuando algún vecino requiere su ayuda. No existe problema por complejo que sea que él no resuelva con su habilidad y sentido práctico de las cosas: fontanería, carpintería, electricidad, televisión, etc. Es lo que vulgarmente se conoce como “un manitas”… Basta una llamada telefónica para que acuda a la cita… Y siempre sonriente y de buen humor, actitud poco habitual entre la ciudadanía de hoy. Pertenece a ese grupo de personas que sonríen más que hablan. Nunca lo he visto colérico ni irritado, ni polemizar ni discutir con nadie.

     Durante su vida activa como maestro de obras, nunca amonestaba con acritud a sus peones: deshacía lo que consideraba mal o defectuosamente hecho, y lo volvía a realizar en su presencia: era su estilo…Ha enseñado y transmitido el oficio de la albañilería a muchos jóvenes, que después han triunfado y obtenido notables éxitos en este campo.

     Gracias, Emilio, por lo que has hecho y esperamos sigas haciendo… Sabes que cuentas con el aprecio, la gratitud y reconocimiento general del vecindario. Cuanto digo de ti —mejor, decimos—, no es un interesado gesto laudatorio, sino un acto de debida justicia. Y justicia es la virtud que consiste dar a cada uno lo que se merece…

¡SORPRESA Y CONSTERNACIÓN!

    Cuando hace unos días coloqué el punto final anterior, no podía sospechar sucediera lo que voy a indicar a continuación. Al lector que desconozca de antemano la noticia, le costará trabajo admitirla. A mí también, pero no es una alucinación: es, tristemente, una realidad… Envié este escrito a los editores de la revista ALMAZARA para su publicación en la misma. Aún no había entrado en prensa, cuando he tenido que retirarlo. Y ello porque algo tremendo e inesperado ha sucedido en tan corto espacio de tiempo, obligándome a convertir el punto final mencionado en un punto y aparte:

     EMILIO CAMACHO ha fallecido…Sí, sí. Como lo digo. Triste y sorpresivo, pero es la descarnada realidad. ¿Cómo podía imaginar yo cuando escribía el texto anterior que finalizaría como una página necrológica?

      Nos dejó para siempre en una tarde del 14 de abril del presente año. No pudo superar, pese a los rápidos y especializados cuidados médicos, el infarto agudo de miocardio que inesperadamente le sobrevino. Su fallecimiento no sólo sorprendió a su familia, esposa e hijos, sino también a todos sus amigos y vecinos. Nadie daba crédito a la mala noticia cuando ésta se difundió por la comarca… Para Anita, su esposa, y para sus hijos (Francisco, Emilio, Ana Mari y Lourdes) se ha ido un polo de amor, y para sus amigos y convecinos, una persona entrañable, un asesor desinteresado, un hombre cabal… No hay espacio suficiente en este artículo para resaltar las virtudes que fueron los pilares de su vida.

     Su sepelio, en el cementerio municipal de Periana, constituyó una verdadera manifestación de dolor. La aflicción más sincera se reflejaba en todos los rostros. Era muy grande el afecto que había sabido granjearse en vida. Su marcha definitiva deja tras sí una enorme sensación de vacío… Su adiós para siempre se va a notar entre propios y extraños. Se nos ha ido a todos el consejero sensato, el hombre juicioso, el profesional polifacético y de muchas aptitudes, siempre atento a la llamada del teléfono para resolver esos pequeños problemas domésticos que a casi todos nos surgen a diario, y que nadie como él sabía resolver con su probada pericia y sentido práctico de las cosas…

     Quiero manifestar, con la mayor sinceridad, que no he conocido muerte en esta localidad que haya sido tan profundamente sentida y lamentada por la generalidad de la gente como la de Emilio Camacho.

     Se ha ido sin poder leer cuanto sobre él expuse anteriormente, ni las ideas que me dio sobre la vida de su padre para que las recogiera en este escrito.

     Descanse en paz este hombre bueno. Y pidamos para él que recoja allá arriba los frutos de cuanto bien realizó en la tierra. El que mucho sembró, mucho cosechará… Dicen que el cielo se gana en el suelo…Si esto es así, ganado lo tiene…


5

LOLA, LA MUJER SERVICIAL Y RESPONSABLE

     Sería un olvido u omisión imperdonables por mi parte, pues es público y notorio cuanto voy a decir, no citar en este lugar la labor diaria, callada, silenciosa, y eficaz de nuestra vecina DOLORES GÓMEZ CAÑAMERO, La Lola.

     Esta mujer viene prestando, desde hace muchos años, un inestimable servicio, casi permanente, a la iglesia, realizando muchas labores y cuidados en beneficio de la misma, y todo ello, con desinterés, responsabilidad y la mejor de las disponibilidades. No cobra nada. Todo lo realiza, como decían los latinos, gratis et amore (desinteresadamente y con amor).

Ella cuida de la limpieza, lava los purificadores, ordena los objetos del culto, custodia las llaves, y sobre todo, está pendiente de que siempre brille la luz de la lámpara ante el SANTÍSIMO, tal como prescribe el Código de Derecho Canónico. Todo cuanto realiza en beneficio de la parroquia, lo hace con voluntad y con la garantía de su buen hacer. Es persona que goza de la mayor confianza tanto del párroco como de los fieles.

Y a veces, hasta da el toque de campanas avisando a los feligreses la hora de la misa… Cuando la veo afanarse en el cuidado de la iglesia, me viene inevitablemente a la mente la figura de otra mujer de Periana que dedicó sus mayores desvelos al templo de San Isidro: Eugenia Salazar, la Eugenia… También ésta mereció un monumento en su honor. Esperemos haya obtenido en el cielo, lo que no recibió en la tierra…

     Voy a citar una anécdota que pone de manifiesto los cuidados que Lola dedica a la iglesia y lo bien atendida y ornamentada que la tiene:

     Cuando hace unos años, siendo párroco de la misma el sacerdote don José Barroso Toledo, realizó la preceptiva visita pastoral a nuestra parroquia el entonces Obispo de la Diócesis, Don Antonio Dorado Soto, encontró la iglesia tan limpia y embellecida, que dijo durante su homilía: “Parece una capilla de monjas por lo bien cuidada y bonita que está…”. Y felicitó por ello a la persona responsable de la misma.



     También se encarga de que se efectúen las colectas, y todo ello, con la máxima fidelidad y control sobre las mismas. Los numerosos párrocos que a lo largo de los años se han ido sucediendo en la atención a las distintas necesidades pastorales de esta parroquia, han depositado en ella su más plena confianza, y mostrado a la misma, su gratitud, reconocimiento y respeto.

     Gracias, Lola, en nombres de todos los feligreses, por tu permanente entrega y dedicación al servicio de nuestro templo parroquial. Muchas personas como tú, dispuestas a colaborar y ayudar desinteresadamente a los demás, harían falta en el mundo para que éste fuera más fraternal, humano y habitable… Continúa así porque tus desvelos obtendrán algún día la recompensa a la que te haces acreedora por tu entrega diaria al servicio de nuestra Iglesia. El Señor siempre paga los servicios prestados a su casa y seguro que no olvidará los tuyos…


6

CECILIO VEGAS

     Recientemente se han colocado en la iglesia nuevas ventanas de aluminio y sus correspondientes vidrieras con los colores propios de todos los tiempos litúrgicos: verde, rojo, morado, blanco… Las anteriores estaban muy deterioradas por el paso del tiempo y su inevitable exposición al sol y la lluvia. Eran de madera y llevaban muchos años instaladas. Entonces nos acordamos del empresario malagueño —Cecilio Vegas Frías— dueño de CRISTALERÍA CECILIO, SA. Solicitamos su colaboración, y en pocos días tuvimos instaladas las ventanas, que han contribuido al ornato tanto exterior como interior del templo. No son muchas las iglesias de nuestro entorno que ofrecen vidrieras tan artísticas y modernas.

     Por este motivo, y también por razones de justicia, quiero hacer una especial mención de este mondronense sobresaliente, residente ahora en Málaga, pero nacido en Mondrón el año 1951, en el seno de la familia integrada por el matrimonio José Vegas y Purificación Frías, del cual nacieron cinco hijos: Pura, Cecilio, Francisco (fallecido), Ramón y Juan Antonio.


     En este lugar pasó Cecilio su infancia y parte de la adolescencia. En la entonces escuelas unitarias de esta localidad realizó sus estudios primarios con notable aplicación y aprovechamiento. Ya desde la niñez se apreciaban en él cualidades intelectuales y aptitudes personales que después desarrollaría con admirable éxito. Nadie podía sospechar que aquel niño inquieto y de ojos vivarachos podría llegar tan lejos en el terreno de las finanzas. Ello prueba que no es necesario cursar especiales estudios sobre Economía para triunfar en este campo. Basta la especial intuición que él tiene en la materia para alcanzar los logros que ha conseguido. El talento natural prima y ha primado siempre sobre las demás cosas, lo que unido a la constancia y afanes diarios, posibilita el éxito… Y es que no dan los libros lo que la naturaleza niega… Existen capacidades innatas que sólo necesitan una oportunidad para desarrollar todas sus potencialidades. Este es el caso del hombre que hoy ocupa parte de nuestra página.

     Después se trasladaría a Málaga, lugar donde se estableció con su familia.

     De aquellas aulas salieron brillantes alumnos que han descollado en las más diversas actividades. Esto es sobradamente conocido de todos. Pero nadie como CECILIO ha alcanzado cotas tan altas en el campo empresarial. Su visión para los negocios ha sido y es extraordinaria. Este es el motivo por el cual irrumpió en el difícil terreno del empresariado con fuerza y solvencia.

     Es un hombre que se ha hecho a sí mismo con las armas de la constancia, el esfuerzo, la honradez, la perspicacia, la decisión y el ingenio. Nadie como él, nacido entre nosotros, ha llegado tan lejos en el campo de la Economía, hasta el punto de que pasa por ser uno de los primeros empresarios de nuestra ciudad de Málaga.

     Su primera ocupación laboral la tuvo — siendo un chaval— en una empresa malagueña dedicada a la construcción. Eran todavía los inicios del auge inmobiliario que se avecinaba. Comenzó como cobrador de letras y listero de la misma… Pero como era persona inteligente y observadora, en seguida percibió que podía aspirar a cosas mayores estableciéndose por su cuenta. Sus capacidades rebasaban los límites del trabajo que realizaba y esto estimuló sus expectativas… Su inequívoco olfato para los negocios le decía que se avecinaban tiempos de crecimiento y bonanza económica. Y acertó. Fue entonces cuando inició sus primeras incursiones en el mundo empresarial. Aquí comienza su carrera de éxitos económicos. Esta es, en síntesis, su trayectoria personal: de “listero” a creador de numerosos puestos de trabajo, de “cobrador de letras” a propietario de una Financiera…

     Actualmente posee también la titularidad, conjuntamente con sus dos hijos, del Grupo de Empresas “Cecilio”, radicado en Málaga. Cuanto expongo sobre su emporio económico es sólo la punta del iceberg —valga el tópico— de cuantas empresas posee. No digo más cosas porque el no quiere. La modestia y la humildad son algunas de sus muchas sus virtudes…


y 7

     Recojo estos datos para la historia local. Lo que no se escribe se diluye en el tiempo y se olvida conforme van desapareciendo las generaciones… Después nada podrá recuperarse por más empeño que se ponga en ello. Estamos obligados a legar a la posteridad de forma fidedigna cuanto sepamos del presente y del pasado más o menos inmediato. La mayor frustración del investigador o persona que desee, bien por curiosidad u oficio, indagar en los tiempos pretéritos, próximos o remotos, es carecer de datos fidedignos escritos que faciliten y fundamenten el objeto de sus investigaciones.

     En las poblaciones de cierta entidad o importancia suele haber un cronista que recoge por escrito todo aquello que merezca ser legado a la posteridad por su relevancia o interés, pero en las localidades pequeñas, como la nuestra, cualquier ciudadano puede desempeñar el papel de cronista. Basta para ello con sentir curiosidad y gusto por la historia. El cultivo de esta parcela no suele tener demasiado coste económico. Es suficiente la vocación.

     La carencia de estos cronistas se suple hoy, en parte, gracias a los espectaculares avances de los llamados medios sociales de comunicación… En el futuro nos será más fácil rastrear al pasado gracias a ellos. Por esto, es muy positivo colaborar, como si fuésemos fedatarios públicos, recogiendo cuantos hechos o sucesos sean dignos de conservarse y transmitirse para ser conocidos por las generaciones que nos sucedan. Un acontecimiento o evento por nimio que parezca hoy, puede ser de sumo interés mañana…A veces se aprende más volviendo la vista al pasado, que fijándola en el presente.

SEGUNDO PASCUAL TOLEDO
Enero  2013